–Charlotte, por favor no gastes más energía tratando de cortar esa cadena. –¿Tienes una idea mejor? –Charlotte, sin detener el movimiento de sus manos, la miró a los ojos. –Mira, dentro de un rato, a medianoche, Vartar va a venir a ayudarme a escapar… –¡¿Vartar?! ¿En serio? –la sorpresa de Charlotte era inocultable. –Me va a soltar, me va a dar provisiones y me va a llevar al exterior. –No te puedes ir sin mí… –exigió Charlotte. –No lo haré, vendrás conmigo y con Bárbara. –¿Qué tiene que ver la pelirroja en todo esto? –Charlotte mostró una insinuante y pícara expresión. –No es lo que tú crees, solo creo que debo tratar de salvarla, es demasiado joven para estar aquí. –Ella nació aquí, al igual que yo… No conocemos nada más –finalmente Charlotte había dejado de cortar la caden

