–Las cosas se pueden complicar si tu hermana no aparece –las cavilaciones de Valentina fueron interrumpidas por las palabras de Vartar, quien sorpresivamente apareció a su lado mientras repartía su mirada entre la entrada principal del campamento y la puerta de los baños. –¡Vartar! ¿De qué hablas? –Valentina lo volteó a mirar. –Tenemos que hacerlo esta misma noche –dijo el apuesto capataz mirando a su alrededor. Valentina no lo podía creer. Escapar esa misma noche sería un sueño hecho realidad, aunque la premura no diera tiempo para tratar de ayudar a Bárbara. –¿Por qué tan pronto? –Gagadel me ha pedido que lo acompañe hasta la frontera sur… Eso me obligaría a ausentarme por más de dos semanas… Además, no sé si seguiría trabajando en este campamento… –¿Pero por qué no? –preguntó un

