CAPÍTULO VEINTICUATRO

1006 Palabras
BASTIAN Tan pronto salgo de la habitación y dejo atrás a Elina y los bebés, me dirijo para la habitación que me fue asignada por el rey Arnold en el ala opuesta a aquella en donde se está quedando Elina y su gente, uno de mis guardias reales, quien estaba posicionado fuera, me sigue de cerca y cuando estoy acercándome a mi habitación por esta noche, veo a otro de mis guardias terminando de inspeccionar la sección del palacio en la que se quedarán mis hombres, así que asiento en su dirección para indicarle que todo está en orden, y antes de entrar a la habitación les ordeno ir con August para ayudar en la búsqueda. Tan pronto ellos se van y la puerta se cierra tras de mí, me dejo caer en la cama con una sensación de derrota creciendo a ritmo acelerado en mi interior, y aunque trato de no pensar en ello, las palabras de Elina se repiten una y otra vez en mi cabeza, el odio en sus palabras y el dolor que emanaban sus ojos, los cuales por un instante volvieron a ser del bonito color caramelo que siempre he recordado y no del frío oro que son ahora; sabía que ella me guardaba rencor por lo que había sucedido, lo sabía y por ello estaba buscándola de forma desesperada para tratar de explicar todo lo que sucedió. Y ahora que pude tener tan cerca a los bebés, cuyos nombres ni siquiera conozco, estoy más que seguro de que ellos son producto del amor que nos teníamos y del vínculo que nos unía, lo siento en mi interior, aún cuando ella se niegue a aceptarlo sé que es cierto, y ahora necesito buscar la forma de demostrarle que no soy culpable de nada de lo que se me acusa, pero sé que no será fácil pues todas las pruebas que ella ha conseguido hasta el momento me incriminan de forma contundente; y no ayuda el hecho de que ahora esté casada con ese imbécil quien seguramente ha estado haciendo lo posible para que ella desconfíe de mí y de mi gente. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - No sé qué tan buena idea fue venir a este lugar, sé que era la primera opción lógica en nuestra búsqueda de respuestas, pero todo parece haberse complicado aún más, nadie ha encontrado respuestas, mis guerreros están tan perdidos como los de Elina y ahora que August tuvo que trabajar junto a la que aparentemente es su pareja destinada, él parece aún más distraído que la primera vez que se encontró con ella, y no ayuda en nada el hecho de que la pelirroja parece tan empecinada en ignorarlo, como Elina en ignorarme a mí. Además de que los guerreros de Elina parecen desconfiar de cada movimiento que mis hombres hacen, y nos han estado vigilando con recelo desde que llegaron, se rehusaron a comer en la misma mesa que nosotros por lo que el personal del palacio los acomodó en otra mesa en el extremo opuesto del salón, y Elina ni siquiera se molestó en bajar para la cena, pero noté a la pelirroja reunir algo de comida en un plato y luego llevarlo al segundo piso, no obstante, unos minutos después bajo con el plato intacto y una expresión preocupada, lo cual me hace fruncir el ceño de inmediato. “No es tu problema,” August murmura junto a mí. “¿Qué?” le pregunto y noto que él también está mirando a la pelirroja, por lo que es posible que haya notado la situación con Elina. “Vinimos aquí para encontrar respuestas, no para que estés detrás de ella como un perrito faldero rogando por su perdón, escuché lo que sucedió antes, al parecer todo el personal del palacio escuchó la discusión y lo que menos necesitamos ahora es que los demás reinos estén hablando de ello, tienes que poderte controlar cuando estés cerca de ella, o de lo contrario vas a lograr que ella vuelva a desaparecer y los ataques empiecen nuevamente, vamos a perder el poco progreso que hemos logrado hasta ahora,” él me responde y aunque sé que tiene razón, no puedo evitar molestarme. “Tú no estás haciendo un gran trabajo controlándote alrededor de la pelirroja, así que menos habladuría y más acción,” le respondo y él rueda los ojos, pero se contiene de decir nada más. Y después de la cena, me dirijo hacia la habitación que me asignaron, pero antes de ello no puedo evitar pasar por el lugar en el que Elina está, y aunque puedo reconocer su aroma dentro de la habitación, no escucho nada que indique que ella esté haciendo algo más que dormir, probablemente, así que me voy hacia mi habitación y me siento junto a la ventana que tiene vista hacia el bosque, mientras trato de pensar en el siguiente paso a dar en este enredo en el cual se ha convertido mi vida. No obstante, una media hora después, veo un movimiento afuera y mis ojos captan una mancha blanca con dorado corriendo hacia el bosque, ni siquiera tengo que pararme a analizar la situación para saber que se trata de Elina, y sin pensarlo dos veces abro la ventana y salto, transformándome a mi forma de lobo en medio de la caída y luego aterrizando en cuatro patas en el jardín adjunto, antes de lanzarme hacia adelante por el punto en el que ella acaba de desaparecer, y de inmediato siento su aroma en el bosque, pero no logro verla pues ella parece haber estado corriendo a toda velocidad, y siento mi corazón acelerarse con la posibilidad de que algo haya ocurrido como el día del ataque, así que corro con más fuerza para tratar de alcanzarla y saber qué está sucediendo.
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