Después de unas dos largas semanas Samantha y los bebés por fin podían irse a casa, por fin podríamos estar juntos, mi familia. Mi padre en principio no quería venir al hospital, para poder ver a los bebés pero mi madre lo había obligado a ir, cuando vio los bebés por primera vez se enamoró de ello rápidamente, hasta incluso lloro de la emoción, después de haber en la primera semana la última había venido absolutamente todos los días para así verlo, el solía quedarse hasta muy tarde. Mi hermana, estaba encantada con ellos, al igual que Kate está feliz de tener unos primos. —¿Son mis primos?—Pregunto Kate felizmente —Claro que si cariño, son tus primos pequeños, tú eres ahora la prima mayor de ellos, la que está a cargo de protegerlos, no hay ninguna diferencia entre vosotros—Dijo Sa

