Cap. 1 “La espera duele”

1306 Palabras
Unos fuertes y delicados brazos me rodean, su calidez envuelve y abriga mi frío cuerpo. Su abrazo está lleno de euforia. Debería sonreír y sentirme feliz, sin embargo, no son los que tanto añoro. — Jess, amor. Vamos al viaje a New York, anda. ¿Sí? Dijo con un puchero Jessica. Ella es mi actual novia, hace un año que había llegado a esta universidad con el corazón destrozado. Desde que entré, tuve varias pretendientes que me seguían, luchaban por salir conmigo. Siempre había pensado que hubiera sido maravilloso que entre ellas estuviera Esther. Todos los días no paraba de extrañarla, había ocasiones en las que me daban unas incontrolables ganas de volver a México. Sin embargo, el recuerdo de ella siendo feliz junto a Eloy me regresaba a mis sentidos. Nosotros dos ya no podíamos estar juntos, no ahora. Todo había quedado atrás, aunque me doliera sabía que era verdad. Jessica se había esforzado bastante por salir conmigo, ella me escuchaba, me ayudaba a superar la soledad y la tristeza en la que me había encerrado. Ahora era capaz de sonreír, pero no del todo, un pedazo de mi felicidad había quedado junto a Esther. Además, ella sabe todo sobre Esther, incluso me asegurado que si las cosas no salen como esperamos podríamos terminar. Al principio me negué, pero, poco a poco fui dejando que ella entrará a mi corazón. Decir que olvidé a Esther sería una gran mentira, vivir sin ella ha sido una completa tortura. Ya que ella alegraba mis fríos días, los días se han sentido eternos y tediosos. Su risa le brindaba aquella calidez a mi corazón. Sí, la extraño. Pero, ¿qué puedo hacer? Ella vive feliz con Eloy. La chica que ahora se encontraba a mi lado, es una chica adorable, madura y cariñosa. Su apariencia es linda, su cabello oscuro y ondulado a veces me recuerda a Esther, sus ojos azules y su piel clara me recalcan que no es ella. Le tengo cariño, pero no puedo asegurar que sea amor, ella lo sabe. Aún así, ella se ha mantenido a mi lado. — ¿Sí? Volvió a insistir. En nuestra facultad nos habían invitado a realizar un viaje a la ciudad de los rascacielos, a Nueva York. Allí un investigador importante nos hablaría sobre su reciente trabajo sobre los fenómenos de la materia. «Un tema que me parece muy importante, por cierto» Pero, la idea de viajar a otro país frío me hace sentir escalofríos, a duras penas me he acostumbrado. Y sé que exagero, pero qué puedo hacer si soy de un país caluroso. «Como echo de menos mi cálido país» Jessica me miraba a la expectativa de mi respuesta, estaba claro que ella quería viajar. — De acuerdo, vamos. Respondí con inseguridad. Solo será una semana, ¿qué podría pasar? No creo que algo malo me ocurra. Su rostro se llenó de emoción, me abrazó y me dio un pequeño beso en la mejilla. — Bien, haré mi equipaje. Deberías hacerlo, mañana partimos. Sugirió antes de irse corriendo a su dormitorio. Miré al cielo nublado, una corriente de aire fresco me golpeó el rostro, con escalofríos entré nuevamente a los dormitorios. «Será mejor seguir la recomendación de Jessica» ... El día del viaje había llegado, todos mis compañeros se encontraban formados esperando por abordar el avión. En ese momento, me encontraba aburrido. Jessica estaba con las demás chicas. Estaba revisando mis r************* , cuando la videollamada de Angel entró. Mi estado de ánimo incrementó, con felicidad deslice el botón verde. La sonrisa de mi amigo apareció, el lugar donde se encontraba parecía ser un parque. «Algo me dice que estará en una cita con su novia, posiblemente ella aún no ha llegado» — Hola, Jess. — Hola, Ángel. ¿Estás esperando a tu amada? Su risa no espero en sonar, miró a los lados y me miró con una divertida sonrisa. Hace un año atrás no era así, era un chico antipático, pero gracias a su novia él ha cambiado bastante, nada que ver al chico gruñón. — ¿Qué comes que adivinas? — Te conozco aunque no hablemos seguido. Su atención se centró, él miró detenidamente y una expresión de asombro invadió su rostro. — ¿Vas a viajar? — Sí, está por salir mi vuelo a Nueva York, nos han invitado a una conferencia. Respondí con una sonrisa. El rostro de él se relajó, su sonrisa volvió a aparecer. — Pensé que venías... Fue interrumpido por las manos de su novia, aquella bella chica me saludó desde atrás con una sonrisa. — ¿Cómo has estado, Jess? — Bien, Emy. ¿Y tú? — Bien. Respondió mientras le quitaba las manos a Ángel. Ella se sentó a su lado, pasó su brazo por su hombro y los dos dirigieron su atención en mí. Emy le susurro algo al oído, Angel solo se limitó a negar con su cabeza. — No, aún no. Respondió casi en un susurro. — Dile, él merece saberlo. Su plática me comenzó a dar más curiosidad, había algo que Angel me estaba ocultando, lo sabía con certeza al observar detenidamente su rostro. — Dime, ¿qué es lo que debo saber? — Verás, Jess... «A todos los pasajeros del vuelo a New York, favor de pasar a la línea de seguridad B2» sonaron los altavoces. Nuestra tutora pasó por nuestros lugares con una seria mirada, a cada uno le indicaba que se preparara. — Jess, por favor apaga tu dispositivo y mantente listo, ya estamos por abordar. Indicó con su duro gesto. Ella es la maestra y tutora más estricta que tenía. — Está bien, maestra Gómez. — Bien. Al retirarse, Ángel aún me miraba con nerviosismo. Emy solo se limitaba a mirarlo con seriedad. «Seguramente ellos habrán peleado, no creo que sea algo que me incluya» — Chicos, lamento dejarlos pero si no lo hago, mi maestra es capaz de quitarme mi celular. Prometo hablarles después. — Está bien, Jess. Para la próxima te contaré aquello, ten un buen viaje. Me deseó con una sonrisa. Emy se limitó a despedirme con una sonrisa y un movimiento animado de manos. Al finalizar la llamada me sentía recargado, una vez más podía sentirme acompañado, con Ángel me seguía manteniendo en contacto. Mientras que, con Esther había perdido toda clase de señal, no quería interferir ni tampoco quería saber más, no necesitaba lastimarme más. Poco a poco, todos fueron avanzando. Como siempre me tocó el asiento junto a la ventana. El recuerdo de la sonrisa de Esther invadió mi mente una vez más. «¿Cómo puedo olvidarte? Dime, Esther. ¿Lo estás haciendo bien? Espero que sí, espero que estés cerca de cumplir tus sueños y que estés siendo feliz con él» Una solitaria lágrima se deslizó en mi mejilla, con rapidez la limpié y miré al cielo oscuro. ^°^°^° Bonus ~Después de la videollamada con Jess Ángel sonrió con nerviosismo, su novia lo miraba con molestia, evidentemente por haberle ocultado una importante información a su amigo. Emy, desde que fue presentada con Jess y más tarde a Esther había entablado una bonita amistad. Los apreciaba mucho, y ellos a Emy, a quien constantemente le agradecían por cambiar a su amigo para bien. — Ángel, ¿por qué no le contaste eso a tu amigo? Sabes que se va a molestar si lo sabe por alguien más. — No creo que lo sepa, no es como si se vayan a encontrar. Respondió Ángel despreocupado. — Bueno, luego no digas que no te lo advertí. Dijo con una expresión seria. Ángel solo se limitó a abrazarla, trató de contentarla por un buen rato hasta que la convenció. — Te prometo que cuando me avise que haya aterrizado le contaré. — Bien, entonces comencemos nuestra cita, amor.
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