-La tristeza y soledad me estaba volviendo loca, no sabía nada de ti, pensé que estábamos bien, que me amabas pero me lleve la dolorosa sorpresa que me abandonaste- -Seguía llamándote y no tenía respuesta entonces alguien tocó a la puerta- -Felipe llegó, venía corriendo, casi no podía hablar- -No entendía nada, trate de calmarlo, él comenzó a relatarme la conversación que ustedes dos tuvieron, también su deuda y el pago que pedía el supuesto líder- -Quise matarlo, no lo pensé y le lancé un jarrón, se salvó pues mi puntería no fue muy buena- -En verdad quería volverlo picadillo, pero también a ti, los dos eran unos idiotas- -No sabía dónde buscarte entonces tú hermano me contó que te había puesto un rastreador en el momento que te abrazo- -¿Acaso el sabía lo que haría?- pregunté

