–Señor Beltrán, como sigue de salud–El agente era de la estatura de Guillermo, parecía cauteloso, sus ojos marrones claros observaron el entorno y a nosotros. –Señora Beltrán. –¿Cómo está? –Lo saludé sonriéndole. –Yo…me encargaron su caso por haber estado en su búsqueda y posterior recuperación. –No se preocupe Quirós, no tiene porque explicarme, es su trabajo. Habíamos caminado a una distancia prudente de los familiares de los fallecidos, seguíamos bajo el sol. –He ido a su oficina muy temprano. –El policía no dejaba de mirarlo, pero Guillermo no lo evadía y se mantenía rígido frente a él. –Me dijo mi secretaria, y le agradezco se hayan tomado la molestia de venir hasta acá. Estas personas han perdido a un ser querido y necesitan saber también lo que ocurrió. –Lo que ocurrió pues…n

