LUCIANA Cuando pensé que ya se iría y no diría ni una sola palabra más. Me paralicé completamente cuando terminó por cortar la distancia que nos separaba, en casi dos pasos rápidos llegó hasta a mí, provocando que mi respiración que se estaba normalizando se esfumara por completo. Me tomó entre sus brazos, no podía articular ninguna palabra, no podía gritar o protestar, me había quedado muda por su arrebato. No creí que fuera hacer eso. — Tendré que comprobarlo por mí mismo — dijo mientras su rostro se acercaba más al mío, sus ojos no dejaban los míos y mi corazón parecía salirse por mi boca, latía a mil por hora y más cuando su aroma invadió en mi interior como siempre lo hacía cuando lo tenía demasiado cerca — Te conozco perfectamente, y sé que tus palabras a veces mienten, cuando titu

