LUCIANA El timbre de la puerta me hizo salir de mis pensamientos, pero no me moví de mi lugar. Minutos después escuché unos pasos acercarse en el pasillo y enseguida unos golpes suaves en la puerta de mi alcoba. Rara vez Rebe tocaba, pero en estos momentos sabía cómo me sentía y lo único que quería era estar sola. Antes de responder la puerta ya se había abierto, seguía sin moverme y solamente escuché los sonidos. Unos pasos suaves se acercaron y sentí como el borde del lado de mi cama se hundía. —Rebe, no tengo ánimos de nada. Solamente quiero estar a solas… Un aroma familiar llegó a mis fosas nasales, ese que se acostumbró a mi olfato y que me encantaba oler todo el tiempo. No era mi amiga, era Erick. Intente moverme, ya que estaba de espaldas hacía él. Pero su pecho firme y su b

