ERICK Un golpe en la puerta se escucha. No creí que fuera a llegar pronto, para mí es mejor porque llevo horas deseando volverla a ver. Me dirijo a la puerta para abrirla, sin necesidad de cerciorarme de que sea ella. No espero a nadie más. Con mucho ánimo la abro, pero mi sonrisa se deshace en cuanto me doy cuenta de que no es mi Bonita la que está de pie frente a mí. —Hola — saluda Shaira — ¿Puedo pasar?, necesito informarte de algo. Qué más da, no puedo decirle no, lo único que puedo hacer es apurarla para que termine rápido a lo que haya venido. Asiento aceptado, me hago a un lado para que pase. Se detiene en medio del salón. — ¿Qué sucede? — inquiero. — Disculpa si te interrumpí en algo. — No pasa nada — niego — ¿Gustas algo de tomar? Asiente con la cabeza. — Por favor. Voy

