Trisha jadeó e intentó apartarse del calor que invadía su cuerpo. Notó la respuesta instantánea de su dragona ante la llamada de su compañero; la bestia gruñó y se opuso a que la separaran de la pequeña chispa que brillaba en su interior, pero al final fue incapaz de resistirse a la invocación del macho. Y estaba cabreada. No le gustaba que le ordenaran que hiciera algo contra su voluntad. A medida que el fuego de dragón pasaba de Kelan a Trisha, esta sintió como si su sangre empezase a hervir con el ardiente deseo que la invadía. Podía oír tanto a Kelan como a su dragón exigiendo a sus compañeras. La necesidad y el deseo de sus voces alimentó la corriente de excitación dentro de ambas hembras, y Trisha sintió el conocido cosquilleo que indicaba que su dragona estaba surgiendo a la super

