18 Trisha observaba con atención cómo los cinco hombres se acomodaban en sus asientos y se abrochaban los cinturones. Jaron estaba sentado a su derecha, y el hombre que se había quedado en el pasillo el día en que se había despertado en la nave estaba a su izquierda. No reconoció a los otros tres hombres, pero no parecían de los que se podía considerar «amistosos». Jaron había conseguido hacerle llegar algo de comida y agua a lo largo de los últimos cuatro días de su secuestro, y Trisha lo había escondido todo bajo el catre en caso de que entrase alguien. Había tenido suerte de que no se sintieran amenazados por ella ni creyesen que fuese necesario cachearla, ya que durante el tiempo que había trabajado para los Boswell había desarrollado la mala costumbre de llevar siempre consigo su mi

