13 Kelan miró fijamente la tormenta ululante a través de la estrecha entrada de la cueva. Palto había hablado con uno de los hombres del palacio hacía una hora, durante una de sus comprobaciones habituales, y le habían informado de que la tormenta se disiparía en unas horas. Ya duraba más de dos días. Kelan había intentado salir para continuar la búsqueda, temeroso de que Trisha pudiese estar al aire libre bajo la furia del agua, pero los otros cuatro hombres habían insistido en que usase la cabeza. Toda su tranquila autodisciplina, junto a su capacidad de seguir controlando cualquier situación, habían desaparecido, y sólo quedaba su habilidad de manejar cualquier reto que se le presentase. No se detendría hasta que encontrase a Trisha. Se apoyó contra la dura pared de roca, escuchando

