Kelan inclinó la cabeza mientras lo recorría el alivio. Trisha estaba allí. Había subido a la carrera la ladera tras oír gritar a Gunner que alguien había usado la cueva hacía poco, y aunque su cuerpo de gran tamaño a duras penas había cabido por la estrecha obertura, se había apretujado hasta conseguir pasar. Una vez dentro vio un claro círculo hecho con piedras y las cenizas húmedas de una fogata apartadas en la esquina más alejada. También había un pequeño camastro formado por una cobertura de hojas entrelazadas cerca del hueco del fuego, y Kelan vio los restos de varias vainas de semillas. Parecía que Trisha había usado las cáscaras vacías a modo de platos. ―Mira ―dijo Jaguin, señalando la pared. Kelan alzó la vista hacia allí y sintió cómo se quedaba sin aire con tanta brusquedad qu

