Kelan quería saber todo lo que se pudiera saber sobre su compañera predestinada, y en el fondo sabía que lo que estaba a punto de decirle era muy importante. Miró el pasillo a su alrededor y se percató de que no estaban muy lejos de sus habitaciones, pero sí lo bastante como para que quisiera que Trisha acabase de decir lo que estaba diciendo antes de que cambiase de idea. Distinguió un nicho a la derecha, junto a una de las enormes macetas que decoraban el palacio, y se detuvo para empujar a Trisha lentamente hacia él. La acorraló contra la pared, mientras que su simbiótico se tumbó a la entrada del nicho, evitando que nadie los interrumpiera. Kelan le apartó un mechón del rostro, rizándolo entre los dedos antes de llevárselo a la nariz y oler su delicada fragancia. Lo mantuvo entre los

