Chequea su imagen en el cristal de la ventanilla. Acto seguido, coloca una mano frente a su boca y sopla, para comprobar su aliento. Se pasa la mano por el cabello, acomodándose algunos mechones rebeldes. Se vuelve a mirar en el reflejo del vidrio, toma una gran bocanada de aire y la suelta muy despacio. Eun-Yeong llegará en cualquier momento, y con el paso de cada segundo se siente más y más nervioso. No entiende el motivo, pues no es la primera vez que tiene una cita furtiva. ¿Qué tiene Eun-Yeong, que las otras mujeres no? Se hace la pregunta. Sin embargo, no obtiene ninguna respuesta. Ella es hermosa, eso lo reconoce a leguas, pero en su vida ha tenido un sinfín de damas preciosas, deseosas por él. Así que no es eso. Piensa en lo atrevida que es a la hora de intimar. También recuerda

