Muchas miradas se posan sobre el par de personas que se comportan como un par de jovencitos. Noah sonríe ampliamente y mira a la mujer frente a él, como si observara una de las siete maravillas del mundo, mientras Eun-Yeong no deja de moverse de manera nerviosa y tratar de evitar la mirada de ese par de ojos azules. —¡Wow! Hace tanto que no te veía —musita él—. Te ves… Noah ha imaginado tantas veces este momento; el instante en que volviera a tener a Eun-Yeong frente a él. En su imaginación, él le decía muchas cosas, pero la realidad es otra. Se queda estupefacto, sin saber qué hacer ni que decir. Ella está igual: pasmada. Es como si las neuronas de su cerebro no pudieran hacer sinapsis. Mira de reojo hacia la puerta de salida, ideando un plan para escapar. El pensamiento queda descart

