¡Vaya! Lo que acabo de escuchar, sí que me asombra. Imaginar a una Eun-Yeong mucho más desenfadada y desinhibida a la hora de hablar, me hace sonreír con diversión. —¿De dónde eres? —Los ojos rasgados de Hyun me miran por fin—. He notado que tu acento no es… nativo. —Nací y crecí en Canadá, pero mis padres eran inmigrantes franceses —respondo sin más. —Lo que se traduce en que eres franco-canadiense —comenta el muchacho. —Exacto —asiento con la cabeza. —¿Noah qué me has dicho que eras? —Hyun entrecierra los ojos, como si tratara de recordar mi apellido. «Chico astuto», pienso. La verdad es que en ningún momento le he mencionado ese dato. —Levesque —contesto. No tengo ningún problema con decírselo. —Noah Levesque —musita él, volviendo a clavar su mirada en la pantalla de su móvil—. ¿

