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1199 Palabras
Ahora Te Tengo A Ti Ahora, en cambio, todo su cuerpo estaba preparado y dispuesto para darle placer a la mujer que se retorcía entre sus brazos. Quería hacerlo, deseaba hacerlo, necesitaba hacerlo…La polla le dolía de lo excitado que estaba y quería ver el placer que él le provocaba. - Nicholas… - la escuchó suplicar entre jadeos – Por favor… El joven sonrió antes de incorporarse de rodillas y penetrarla cuando estaba en el límite provocando el orgasmo cuando entró en ella. Cuando la vio arquearse con fuertes espasmos, se aseguró de penetrarla profundamente para que fuera su m*****o el que recibiera los pulsos de sus paredes mientras ella era arrastrada hacia la intensidad de las sensaciones. Sujetando sus caderas para que no rompiera la unión física, se encajó en ella disfrutando de la vista ante sus ojos. Su respiración irregular, sus gemidos ante la intensidad que luchaba por controlar, los espasmos que la sacudían hasta que el placer comenzó a ceder, dejando a la mujer jadeando totalmente entregada a lo que le había dado. - No hemos terminado, cariño. - le dijo cubriéndola con su cuerpo sin salir de ella para comenzar a embestirla. Laura se aferró a él debido a la fuerza conque la penetraba, pero no sintió dolor. Nicholas la había preparado para él con esmero. El joven comenzó a embestir, presionando cada punto de placer que sus dedos habían encontrado previamente para comenzar a excitarla de nuevo. Sabía que estaba demasiado excitado y tal vez no podría controlar el orgasmo, pero quería llevarla al suyo y de ser posible, llegar con ella. Cuando vio que respondía y comenzaba a buscar su placer, sonrió. Estaba hecha para él… Comenzó a besarla y a acariciarla para grabar cada forma, cada gesto, cada gemido en su mente y ella le respondió usando sus manos para acariciar y tocarlo con naturalidad. Cuando la sintió sujetar sus glúteos para marcar el ritmo de las embestidas que la estaban llevando al orgasmo, obedeció divertido. El verla le estaba llevando a su propio clímax. Los movimientos y jadeos de Nicholas le indicaron que estaba por llegar y eso hizo que sus movimientos fueran más impetuosos, llevando su mano a su clítoris para acelerar su orgasmo. - Eso es cariño, juntos… - gimió el hombre cuando sintió que ella iba llegando con él. La embistió algunas veces más hasta que sintió como sacaba la mano y levantaba la pelvis para hacer que el roce de sus cuerpo gatillara el punto de placer que la liberara – Ahhhh, maldición… - exclamó con voz ahogada cuando las paredes de su interior al apretarlo lo arrastraron a él. Nicholas sintió como los pulsos rítmicos del orgasmo, vaciaban su semen en el interior de la mujer. Estaba tan profundo que podía sentir el fondo. Mierda, se iba a volver loco… Y se quedó aferrado a ella hasta que su respiración se reguló. No quería salir de su cuerpo. Su lugar estaba ahí, caliente, acogedor, justo para él. Con la cabeza escondida en su cuello, su aroma, el sudor de ambos cuerpos pegados. Podía escuchar los latidos de su corazón vibrando con el suyo y su aliento pegado a su hombro mientras ella le acariciaba la espalda como si eso le trasmitiera que ya estaba en casa. - Dame un momento… - susurró cerca de su oído sin ser capaz de mirarla aún – ¿Te hice daño? – le preguntó moviéndose un poco, aunque sin salir de ella. - Estoy bien… - le dijo con suavidad. Nicholas se giró y la arrastró con el dejándola sentada a horcajadas sobre él permitiendo a Laura ver su rostro. Era hermoso, con los rastros de placer en su expresión y los ojos brillantes al mirarla. Podría dibujarlo… sonrió… Lo haría más tarde… - Eres hermosa, cariño… - le dijo – Tu cuerpo… me gusta… - El tuyo también me gusta.- le dijo Laura acariciando su torso y luego le sonrió - ¿Quieres hacerlo de nuevo? - ¿Cómo… - Tu cara… - le dijo con una sonrisa – Veo el deseo en tu cara. Nicholas se sonrojó. No se había dado cuenta de su propia lujuria. No le había pasado antes. - ¿Puedo? - preguntó con osadía moviendo las caderas bajo ella para mostrarle sus intensiones. - Si… - le dijo Laura – Yo también lo quiero… La risa alegre de Nicholas llenó la habitación antes de sentarse para abrazarla y enterrar la cabeza entre sus senos para luego comenzar a lamer y succionar sus pezones haciéndola echar la cabeza hacia atrás. - Sabía que serían sensibles. – dijo en voz alta satisfecho. - ¿? - Cuando me acercaba en la oficina al verte trabajar en el cuadro y respiraba cerca de tu cuello, tus pezones se endurecían bajo la blusa de seda. - Eres un pervertido… - dijo Laura tirando de sus mechones de cabello, ahora desordenados. - Tengo ojos… - se defendió con una sonrisa traviesa mientras aún tenía el pezón entre sus dientes – Nunca me había pasado, pero todo mi cuerpo reaccionaba a ti... No sabía lo que estaba pasando, pero ahora lo entiendo. - Te golpearé si miras a otra… Ahhhh. – le dijo gimiendo de placer cuando su m*****o, nuevamente duro entró en ella sin guía, como si supiera lo que era suyo. - No necesito mirar a otro lado si lo que me gusta lo tengo justo frente a mi… - declaró el joven - Ahora que ya te probé, voy a tener que esconder mi erección como un adolescente si te tengo cerca. - ¡Oye! - le dijo Laura. - Solo digo la verdad… Te escuché masturbarte la noche en que llegamos aquí… No he dejado de recordarlo. - ¿Me escuchaste? – dijo tratando de alejarse, pero Nicholas la aferró con fuerza contra si mismo. - Imposible no hacerlo… Lo único que quería era ser yo quien te lo provocara… como ahora… - Tu también lo hiciste… Te escuché. Nicholas se rio. - Touché… - le dijo afirmando sus nalgas y masajeándolas mientras la hacia subir y bajar sobre su m*****o – Imaginaba como se veía tu cuerpo al llegar, como te excitabas y mi polla se puso dura ¿Sabes que duele cuando no hacemos algo con eso? - Ahora no tienes que hacerlo solo… Me tienes a mi… Como yo a ti… - Si… pero en algún momento quiero verte darte placer…. Para mis nuevos recuerdos… Laura se rio moviéndose sobre el rodeando su cuello con sus brazos para besarlo antes de susurrar. - Lo veremos… - Cuento con eso… - le dijo con una sonrisa respondiendo a su beso. Y así, abrazados, con el susurro de la mansión resonando a su alrededor, Nicholas y Laura entendieron que el pasado no los definiría, que la guerra por su hogar, por su herencia, no sería una condena, sino una oportunidad. Un regreso a lo que les pertenecía por derecho. La lucha no había terminado. Pero por primera vez en mucho tiempo, sabían que no estaban solos. Se tenían el uno al otro y eso era todo lo que necesitaban para enfrentarse a lo que viniera.
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