Intruso Laura se despertó lentamente, con el suave resplandor de la luz filtrándose a través de las cortinas, tiñendo la habitación con tonos claros. A su lado, Nicholas seguía dormido, su respiración profunda y tranquila. El recuerdo de lo que habían compartido la noche anterior aún le calentaba el cuerpo, el amor que los había unido tan intensamente y la promesa silenciosa que había quedado entre ellos. No podía evitar sonreír al recordar su cercanía, la forma en que sus cuerpos se habían fusionado, tan naturales como si nunca hubieran estado separados. Con movimientos suaves, para no despertarlo, Laura se deslizó de la cama. El frío de la madera del suelo le dio un pequeño escalofrío, pero pronto se cubrió con su bata. Su mente aún estaba entrelazada con los recuerdos de la noche pasa

