No Me Moveré Nicholas salió de la habitación con paso firme, sus ojos fijos en el pasillo mientras su cuerpo aún sentía el peso de los golpes y la sangre perdida. La bata de hospital ondeaba ligeramente con cada paso que daba y sus pies descalzos apenas hacían ruido sobre el suelo. A pesar de su debilitado estado, nada podría detenerlo ahora. Tenía que ver a Laura. Al acercarse a la puerta de la habitación donde la mantenían, los guardias de seguridad, que ya estaban nerviosos debido a la aparición del león en el hospital, intentaron detenerlo. Pero no era un simple oficial el que se enfrentaba a ellos. Nicholas, con su mirada fija y decidida, los despreció con una sola advertencia. - Voy a ir con mi esposa, - dijo, su voz grave y autoritaria, - Si intentan detenerme, le diré al león q

