An salió temprano aquella mañana, aprovechando el aire fresco y la tranquilidad del vecindario donde ahora vivía. Era un lugar modesto, pero cómodo, rodeado de jardines bien cuidados y villas elegantes. Necesitaba distraerse, alejarse por un rato de la tensión constante que la atormentaba desde que Zeyan reapareció en su vida. Con una mano sobre su vientre, caminaba despacio por el sendero empedrado. Su embarazo ya era notorio, pero eso no le impedía disfrutar de momentos de paz. Sin embargo, no imaginaba que su paseo tranquilo se vería interrumpido de manera inesperada. Un encuentro inesperado —Buenos días, vecina —saludó una voz masculina detrás de ella. An se giró con cierta sorpresa y vio a un hombre alto, de cabello oscuro y facciones atractivas. Vestía una camiseta ajustada que d

