Las luces de la ciudad se reflejaban en las ventanas de la villa, pero en su interior, la oscuridad parecía envolver a todos. Zeyan estaba en su despacho, revisando los informes de seguridad que confirmaban las sospechas sobre Mei. La información era clara: Mei había formado una alianza con un viejo enemigo, uno que Zeyan había aplastado años atrás en su camino hacia el poder. Con los documentos en la mano, Zeyan cerró los ojos por un momento, intentando reprimir la ira. Mei no solo había traicionado su confianza, sino que estaba usando sus conocimientos sobre él para destruirlo. —"Las sombras que creé para proteger lo mío ahora están volviéndose en mi contra" —pensó con amargura. A unos metros de distancia, en su habitación, An descansaba inquieta. Los movimientos de su bebé le recorda

