An despertó al día siguiente, aún débil pero decidida a no ceder ante la presión que sentía por todas partes. El susto del día anterior había sido una llamada de atención, no solo para cuidar su salud, sino para protegerse emocionalmente. Sabía que debía mantenerse fuerte, por su bebé, aunque el ambiente en la mansión Qin se volviera cada vez más hostil. Mientras An permanecía en su habitación, reflexionando sobre su próximo paso, Mei estaba en la sala, tramando su siguiente movimiento. La frustración comenzaba a apoderarse de ella. Zeyan no había reaccionado como esperaba tras el desmayo de An. Aunque había mostrado preocupación, Mei podía notar que su atención estaba completamente volcada en proteger a An y a su bebé. Mei decide actuar Mei llamó a su asistente personal y le dio instru

