Tania se removió al sentir algo frío en su abdomen. –No te muevas, lobita. –¡Argh! Odio que me llames así. –Y a mí me gusta hacerte enojar. Derek revisó el lugar donde había estado la herida, no quedaba ningún rastro porque Madison había ayudado a la curación una hora después de su llegada, pero Tania había dormido toda la noche por el cansancio. –¿Cuánto tiempo? –Solo la noche –murmuró Derek –. Madison te curó, pero estabas cansada. –¿Madi? –Te sorprenderías con lo que puede hacer. –Derek terminó y se acercó –. Sin embargo, si yo estuviera en tu lugar, diría que aún estoy recuperándome. Tania no entendió nada hasta que Derek levantó la mirada y ella miró en esa dirección, Liam estaba dormido en un sofá que estaba en la habitación, luego regresó la mirada a Derek y antes de que p

