Eleanor llega a su rancho pasadas las doce de la noche, está muy cansada por la fiesta de la boda de su hermana gemela, pero no cansada por el ajetreo de organizar todo, sino por controlar sus emociones que la tiene revuelta y que la confunde cada momento más. Son tan fuertes que en más de una ocasión su madre la regañó por no estar en la reunión, aunque su cuerpo si estaba presente más su mente no. Su mente estaba todo el tiempo en el hombre que ella ama y que tiene miedo de perder. Nunca antes había sentido algo por un chico y mucho menos por un hombre como Daniel Carter. Aun las palabras de Jairo retumban en su mente. “Daniel tiene una doble vida”. A pesar del cansancio no tiene sueño así que pensativa va directo a la oficina y se acomoda en la silla del escritorio y rápidamente encie

