Samantha al escucharlo, sintió calentarse su corazón de felicidad, recostó su cuerpo del pecho de Luke y este aprovechó para recorrer su cuello con su lengua, húmeda, caliente, juguetona, lo saboreó con deleite, al mismo tiempo inhalaba su exquisito aroma, llevó sus manos a los senos y empezó a masajearlos lentamente, la excitación de la joven era evidente, empezó a moverse en su regazo, provocando que olas de deseo se agitarán en su interior. Ella se abandonó a sus brazos, Luke la acomodó en su regazo, acogiéndose en su interior y volviendo a unir sus cuerpos como uno solo, en una danza única, aunque tan antigua como el propio tiempo, acoplada a su propio ritmo y deseos, la cual una vez más los llevó al más exquisito deleite, dónde sus almas se volvieron a encontrar para pertenecerse y s

