Capitulo 4

1093 Palabras
Los pequeños rayos del alba entraban por mi ventana iluminando la habitación, restregué mis ojos y los recuerdos de la noche anterior llegaron como flashbacks. Me incorpore en la cama, Christian no estaba. Había compartido cama con el enemigo ¿Cómo pude dejarlo quedarse? La puerta del baño se abrió, mi niñero salió de este en bóxer. Oh. Madre. Lance mi almohada a su abdomen, dando en el blanco. - ¡¿Qué haces, estás loco?! – exclame, fuera de sí. -Buen día- dijo, sin perder la calma, arrojo la almohada a mi cama. -No me digas que dormiste a mi lado semi desnudo- dije. Sonrió- Tranquila, no te ilusiones, no hicimos más que dormir- dijo, el tono que empleo se asemejaba a la desilusión, lo cual me cabreo mas de lo que estaba. -Imbécil- murmure, abandonando la cama. - ¿Duermes en pijama? -Algo que te sugiero que hagas- dije, antes de meterme en el baño. - ¡Ya, admítelo! Te gusto lo que viste- hablo al otro lado de la puerta. - ¡Claro que no! – grite, con enfado. En este momento, me detestaba a mi misma por haber dormido junto a Christian y haber disfrutado de su abdomen semi marcado. Abrí el grifo de agua fría y me metí bajo el chorro, un baño haría bajar mis hormonas. Cuando salí del baño, Christian no estaba, supuse que se había ido, así que me vestí lo más rápido que pude y bajé para desayunar. -Lindo short- silbo desde la cocina. Me asomé, y allí estaba el mujeriego, comiendo wafles. - ¿Por qué sigues aquí? Ya es de día, puedes irte- extendí mi brazo, señalando la puerta con mi dedo. - ¿Mencione ya, que te haría la vida imposible? - dijo, bebió de su café- Ah, y soy tu niñero- me recordó. - ¡Pues, entonces estas despedido! – exclame, harta. Cogí las llaves del auto de mis padres, aun no tenía licencia para conducir, pero con un poco de suerte llegaría a destino sin encontrarme con un patrullero. Solo debía ir con cuidado. - ¿A dónde piensas ir? - inquirió. -Lejos de ti- fue todo lo que dije y atravesé la puerta. Llame a Tamara mientras conducia por la carretera, respondio en el segundo tono. -¡Hola babe! ¿Como estas? – respondio, con voz alegre. -Necesito un lugar donde escoderme ¿Estas en casa? - dije, yendo al grano. -Claro ¿Que sucedio? ¿De quien estas huyendo? – por su tono de voz supuse que estaba preocupada. -Estoy al volante, luego te cuento Tamara aguardo mi llegada bajo el umbral, a penas puse un pie en su casa, cerro la Puerta con llave. Nos sentamos en el pequeño living. -Ana ¿Estas cabreada por un chico? – dijo, incredula. -No es cualquier chico, es mi niñero, Christian Smith- le dije, espere a ver su reaccion cuando la bomba le explotara en la cara. -¡QUE! – exclamo. Cogí aire y le relate los hechos desde el día en que supe que tendria un niñero. Tamara escucho, atentamente, sin interumpir. Finalmente, cuando hube acabado se tomo su tiempo para responder. -Dejame ver si entiendo, el chico mas popular de la escuela, quien derramo el batido helado sobre tu camisa, ¿Ahora es tu niñero y vecino? -Si -Vaya, siento envidia por ti- suspiro. -¿Envidia? – espete, incredula- Tami, es el peor hombre que conoci en mi corta vida, arrogante, fanfarron, egoista… -Te gusta- señalo, interrumpiendome. -No- negue de inmediato. Me rehusaba a considerar el mas minimo sentimiento de afecto hacia el. Enarco una ceja- Por favor Ana, jamás te había visto así. Podrías matar a cualquiera ahora de una sola mirada- dijo- Eso solo significa una cosa… -No quiero oírlo- levante mi dedo índice, en advertencia. Rodo los ojos. -De acuerdo, pero no podrás continuar negándote a ello, cupido tocara tu puerta tarde o temprano- volvió a decir, se levantó y fue hasta la cocina. - ¡Tráeme el pastel de limón! – le pedí, la mama de Tamara solía hornear pasteles para la hora del desayuno, y el de limón era mi favorito. Mientras esperaba el regreso de mi amiga, saque mi celular del bolsillo de mi vaquero y busque el número de la chica más conventillera de la escuela, Tiffany. Si realmente quería ganar debía adelantarme a los hechos, al final del año escolar veremos quien le hizo la vida imposible a quien. - ¿Qué estás haciendo? - espeto, quitándome el móvil de la mano- Ana…no puedes, ninguno ha perdido o ganado la apuesta. Así no es como se juega- dijo, haciéndome razonar. Suspire- Lo sé, solo quiero que toda esta pesadilla acabe Ella volvió a sentarse junto a mí, me dio una porción de pastel. - ¿Por qué no hablas con tus padres? - sugirió. -Olvídalo, no cambiaran de opinión- negué con la cabeza, sin ánimos. Tamara toco mi hombro, la mire. -Vale, si vas a hacer esto asegúrate de que sea lo mas escandaloso posible- me devolvió el celular, sonriendo. Asentí y le escribí a Tiffany. Hola Tiffany ¿Puedes difundir esto? Christian Smith, ha mantenido una relación con la profesora de matemáticas, la señora Martin. -Espera, necesitaras una foto para probarlo- me detuvo Tamara, yendo por su teléfono. Me enseño una foto de Christian junto al escritorio de la señora Martin donde se lo veía muy cerca de ella, Tamara realizo Photoshop dando la sensación a primera vista de que tenía el brazo tras la espalda baja de la profesora. Me la envió. -Por algo eres mi mejor amiga- dije, adjunte la foto junto con el texto y pulse el botón azul para enviar. Ambas chocamos los cinco. - ¿Vemos una peli? -¡Si! Nos llevo unos siete minutos decidirnos por el genero de la pelicula, romance o sobrenatural. Finalmente, jugamos piedra, papel o tijera y gano el genero sobrenatural, Tamara eligio el titulo, Angeles y Demonios. Revise mi celular, tenia un mensaje de Tiffany, donde escribio “Dalo por hecho” -¿Por que sonries? – quiso saber, colocando el CD en el DVD. -La batalla comenzo- dije, acomodandome en el sofa para la pelicula. Llevabamos viendo media hora de pelicula cuando el timbre sono. Ambas nos miramos, frunciendo el ceño, pues no esperabamos a nadie. Tami miro por la ventana y luego a mi, boquiabierta. -Esta aqui- dijo, sin poder contener la emocion. -¿Quien? – me puse en pie, yendo hacia la ventana. -Christian 
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