La rutina empieza temprano para Mina, levantarse a las 4 de la mañana, darse un baño y prepararse para iniciar el día, cuando sale de su habitación en el sótano de aquella mansión estilo gótico sus hermanos abren también las puertas de las celdas que fueron remodeladas para funcionar como habitaciones, después de algunos años Mina ya no tiene que preocuparse por que sus hermanos se levanten, incluso el menor de ellos Sven puede encargarse de si mismo.
Todos con sus uniformes de trabajo puestos, entran a la cocina y comienzan con el desayuno; uno podría imaginarse que por servir a vampiros no tendrían que preocuparse por cocinar sus propios alimentos, pero no es así en este caso, en la época actual ya no hay vampiros puros.
Es el turno de sus hermanos varones de despertar a los señores de la casa y a los jóvenes amos y mientras Mina y Olivia terminan de servir los señores se aproximan a la mesa.
Aquella mansión es grande y necesita de mucha ayuda para ser organizada, por las mañanas todo el equipo de trabajo incluidos jardineros se reúnen puntualmente a las 10 de la mañana a ver comer a sus amos. Solo cuando están todos reunidos ahí los señores y sus hijos pueden comer tranquilos.
Es un día bonito de octubre, el otoño se ha empezado a asomar desde finales de septiembre y los días con extremo calor del Sur se han empezado a enfriar, por la tarde mientras todos están ocupados en sus asuntos y sus hijos están dormidos los cuatro chicos son llamados a los aposentos de sus señores para que puedan alimentarse.
Los cuatro se quitan los uniformes frente a los señores, después de tantos años la desnudez de sus hermanos ha dejado de provocarles vergüenza; la señora de la casa les envía una mirada acusatoria cuando ve que no han seguido correctamente sus instrucciones, como siempre.
—Cuando digo "quitense todo" me refiero a TODO Mina, ¿por qué es lo mismo siempre que le doy una orden simple?
La mayor de los hermanos se agacha, su cabello pintado de n***o y largo hasta su cintura cubre su desnudez mientras se quita la pierna izquierda y su hermano Carlos ni corto ni perezoso le ayuda a detenerse sobre su pie derecho.
Los señores solo esperan, esperan que ellos se sienten como les han indicado, aquellos juegos que se inventan cada día tampoco les provocan vergüenza, miedo quizá, pero ya no vergüenza.
—No queremos perder el tiempo hoy, deben besarse... Ustedes ya saben como— dice Jean-Claude mientras acaricia el cuello de su esposa.
A sabiendas que no puede levantarse, es Olivia la que intercambia lugar con su hermano Carlos y la que se sienta sobre sus rodillas para poder alcanzar los labios de su hermana.
—Quiero verlos tocarse.
No muy interesados en quien dio la orden comienzan a acariciarse, Olivia besa el cuello de su hermana mientras una de sus manos acaricia su pierna y por su lado Carlos pega a Sven a su cuerpo y comienza a acariciar su espalda y trasero.
Se tensan cuando las manos de aquellas personas tocan sus hombros, acarician sus espaldas y dan palmaditas a su cabeza, aunque ambos son vampiros adultos les agradan los niños humanos.
—Vamos cariño, deja que te lo de.
Abrazados abren la boca y sacan su lengua un par de pastillas de colores van a parar a la boca de cada uno, la única diferencia es que Lucrecia le ha pasado las suyas a Sven con un beso bastante sucio.
Después cinco minutos de manoseos y de compartir saliva entre todos, los señores consideran que va siendo hora.
Jean-Claude esta recostado en aquel diván con el cuerpo de las chicas sobre él acariciandole el pecho desnudo mientras que Lucrecia ha decidido irse con sus niños a la cama.
Cuando muerde Sven suelta un jadeo que pone alerta a las dos hermanas, Jean-Claude se encarga de que se concentren en algo más importante.
—Vamos mis niñas, ustedes deben de concentrarse en mi, su hermano esta bien, él lo disfruta. —Aun con sus alentadoras palabras puede sentir a sus niñas inquietas.
—Olivia por que no usas esa preciosa boquita como te enseñe. — Ella asiente y baja para comenzar a lamer el pene de aquel hombre, mientras tanto la cintura de Mina es apretada con fuerza y de quien sabe dónde Jean-Claude saca dos pastillas más.
—Abre la boca cariño.
—¿Más?
—Claro, necesitas estar muy relajada para lo que vamos a hacer— Ella toma las pastillas con duda, el hombre le entrega dos más.
—Has que tu hermanita las tome, y ayudala, por que esta empezado a desesperarme.
Con dificultad la mayor de los cuatro hermanos se arrastra, levanta la cara de su hermana y pone las dos pastillas sobre su lengua y las empuja con sus dedos.
En el otro lado de la habitación los ojos de Carlos observan a sus hermanas, Lucrecia esta lamiento la poca sangre que aún sale del cuello de su hermano menor.
—Oh cielo, sabes que me gusta consentirte pero por hoy quiero que se trate de mi.
Cuando le besa Lucrecia pasa un par de pastillas más a su garganta.
Con maestría y un poco de cinta y lubricante acomoda un dildo en el ano de Sven, cuando lo enciende este sale del letargo y suelta un fuerte gemido doloroso. Eso le ha llegado de sorpresa.
—Toma esto cariño, te ayudará a sentirte bien.
Le da un par de pastillas también a él y sube la velocidad del juguete mientras besa a Carlos.
Acomoda el pene de Sven en su entrada anal y se auto penetra soltando un gemido que se mezcla con el de las hermanas que son jodidas por el pene y los dedos de Jean-Claude, hace que Carlos se acerque a ella y mientras ella salta, él penetra su v****a con los dedos y ella muerde también su cuello.
El jadeo de Carlos se mezcla con el grito que suelta Olivia cuando Jean-Claude le da una nalgada mientras muerde y penetra a Mina.
—La última vez me dijiste que te sentias extraña cuando entraba aquí. — le dice a Olivia mientras acaricia la entrada con los dedos, ella asiente estando muy poco consiente de lo que le dicen.
—Así que ahora quiero intentar algo diferente.
Primero carga a Mina y luego lleva a Olivia a la cama.
Acaricia el ano de Olivia con lubricante y la acomoda encima de el.
—Por que no le ayudas a tu hermana.
Ya ninguno esta muy conciente de lo que le dicen o lo que les hacen. Así que mientras Jean-Claude penetra el ano de Olivia el cuerpo de Carlos empujado por Lucrecia hace que su hermana Mina pueda mantenerse en equilibrio para frotar su v****a sobre la de su hermana.
Después de un tiempo se corre junto con su esposo.
Cuando los adultos se despegan del cuerpo de aquellos niños pueden ver aquellos pequeños cuerpo temblando –Quizá por las drogas– pero eso no les detiene, siguen follandoles.
Después de algunas horas de interminables juegos con niños drogados los esposos observan su obra de arte, los pequeños cuerpos cubiertos de semen, fluidos vaginales y lubricante descansan con la respiración más tranquila.