Capitulo 36: Dura confesión. Tom Holmes Estacioné el coché una cuadra antes de llegar al puente. De camino a mi encuentro, mi mente sopesaba todas las cuestiones que podrían ser tratadas. Rígido y tratando de verme lo más naturalmente tranquilo, llegué al puente. El señor Kane estaba a inicios del mismo, admirando el rio corriendo. Una vez, admire el agua con la esperanza de ser tragado por él. Ahora que regresaba, me parecía un rio más, un puente el cual cruzar y seguir de largo. Nada significativo, pero parecía que para el señor Kane, había sido el sitio perfecto para no despertar curiosidades en nadie. Mi vida era un libro semiabierto para muchos. A quienes más les he confesado, son hermanos y se apellidan Kane, porque ni con James admitía mis pesares. En ese momento, odiaba

