Verdades inesperadas La casa de campo estaba en silencio, pero la tensión no había disminuido. Dimitri estaba afuera, patrullando el perímetro, mientras Sergei y Sofía permanecían dentro, ocupados con sus pensamientos y el peso de la situación. Sofía se encontraba en la pequeña sala, organizando los pocos suministros que habían traído consigo. El beso que compartió con Sergei la noche anterior aún rondaba su mente, mezclando su confusión con una creciente sensación de apego. No quería pensar en eso, no cuando el peligro seguía tan presente. Sergei, por su parte, estaba revisando su teléfono. Había recibido un mensaje encriptado de Alexander, uno que lo dejó inmóvil por unos segundos mientras procesaba las palabras. Finalmente, guardó el teléfono y caminó hacia la sala con expresión seri

