En las Sombras del Enemigo El día transcurría con una tensión palpable en la residencia. El video recibido la noche anterior no solo había encendido las alarmas, sino también la determinación de todos para contraatacar. Sofía observaba desde la sala cómo Alexander daba órdenes rápidas a Dimitri, su tono frío y calculador. Sergei, por su parte, se mantenía en silencio, pero su expresión era un libro abierto: estaba listo para derramar sangre. Emma se acercó a Sofía con una taza de té en las manos. Aunque intentaba mantenerse serena, su mirada traicionaba la preocupación que sentía por todos, especialmente por Alexander y Sergei. —Sofía, ¿cómo te sientes? —preguntó, ofreciéndole la taza. Sofía aceptó el té con una sonrisa débil. —Honestamente, no sé qué pensar. Todo esto es tan surreali

