Entre fuego y peligro Sofía no era una mujer que aceptara límites fácilmente. La decisión de Sergei de dejarla al margen, aunque estaba cargada de buenas intenciones, la hacía hervir de frustración. Sabía que había riesgos, que el mundo en el que él se movía no era para cualquiera, pero no iba a quedarse encerrada esperando noticias que quizás nunca llegarían. Se dirigió al armario, encontrando la mochila que había preparado en caso de emergencia. Su vida con Alexander y Emma le había enseñado una cosa: siempre estar lista para lo inesperado. Guardó lo esencial y buscó el arma que Sergei le había dado en su momento, una que hasta ahora había pensado que nunca usaría. El plan era simple: seguir a Sergei a una distancia segura, asegurándose de no interferir a menos que fuera absolutamente

