Rendirse al Deseo El eco de los pasos de Sergi resonaba en el pasillo cuando Sofía, incapaz de soportar el vacío que sentía al verlo marcharse, salió tras él. —¡Sergi! —gritó, su voz quebrada por la mezcla de frustración y necesidad. Él se detuvo en seco, sus hombros tensándose como si librara una batalla interna. Lentamente, giró para mirarla. Sus ojos se encontraron, cargados de emociones que ninguno había logrado expresar por completo. Sofía avanzó hacia él, con el corazón acelerado. No le importaba lo que pudiera pasar; necesitaba que él entendiera lo que sentía, lo que ambos sentían. —No puedes seguir huyendo de esto —dijo, con una determinación que parecía sorprenderlos a ambos—. No después de todo lo que ha pasado. Sergi suspiró, pasando una mano por su cabello en un gesto que

