Entre el peligro y la promesa La tensión seguía latente cuando Sergei y Sofía abandonaron el refugio, aunque una nueva conexión comenzaba a formarse entre ellos. Sus miradas se cruzaban constantemente, cargadas de significado, como si cada pensamiento no dicho estuviera grabado en sus ojos. Dimitri los esperaba afuera, apoyado despreocupadamente contra el coche, con una expresión que oscilaba entre la burla y la preocupación. —¿Ya terminaron de arreglar sus diferencias o tengo que buscar un hotel para ustedes? —dijo, arqueando una ceja. Sergei le lanzó una mirada de advertencia. —No empieces, Dimitri. —Solo digo —continuó él, levantando las manos en un gesto de inocencia—, no es el mejor momento para discusiones de pareja. Tenemos un problema más grande. El tono ligero desapareció e

