La doctora subió para asegurarse de que su esposo estuviese durmiendo, abrió la puerta con sigilo y escucho los leves ronquidos de Adam, se acercó para sentarse al filo de su cama y acariciar sus cabellos mientras susurraba. —Duerme mi amor, duerme, descansa, hiciste mucho esfuerzo siendo mi sumiso, ya mañana te sentirás mejor para regresar a la clínica, te veo aquí y más te amo al saber que eres mío, solo mío, que te amo y me amas Se agachó a darle un beso en sus entreabiertos labios, salió de la habitación, cerrando la puerta muy despacio, tratando de no hacer ningún ruido, bajo la escalera para cenar con sus hijos. Su hija Dianne y su yerno se despidieron para irse a casa porque los niños quedaron al cuidado de la nana. Fue una linda reunión conversando anécdotas de la universidad, lo

