Rex —¡Rex, nos están atacando! «Rex…» —Maldita sea hombre, ¿dónde estás? «Rex…» —¡Apresúrate! Nos están rodeando, son demasiados. «Rex…» —¿Dónde está Alessia, Rodrigo? «Rex…» —Es el hijo de puta de Anderson, descubrió nuestra ubicación y está atacando. Nuestros hombres no llegarán hasta mañana. «Rex…» —Lo descubrió, alguien se lo dijo. El maldito lo sabía. ¡Tenemos un traidor! «Rex…» —¡Ya estoy llegando! Protege al tío Fabrizzio. Busca una forma de escapar. ¡Rápido! «Rex…» «Prométeme que vivirás, que volverás a mí. Piensa en nosotras. Te amo…» —Madd... —¡Rexon, maldita sea, reacciona! Vamos hombre, este no es lugar para desmayarse. ¡Vamos, de pie! —Una voz persistente gritaba en mi oído, pero mi vista estaba nublada, mis párpados pesaban una tonelada cada uno y mis oídos

