(Primera persona – Alicia Lombardi) El teléfono sonó a las 5:12 a.m. en la suite del hotel en Miami. Armando contestó antes del segundo timbre. Yo estaba despierta, mirando el techo, porque no había podido dormir bien desde que Alice empezó con sus mentiras. La voz del oficial de policía al otro lado fue directa, fría, profesional: —Señor Lombardi, soy el oficial Ramírez de la Policía de Los Ángeles. Lamento informarle que su hija Alice fue encontrada sin vida en su residencia esta madrugada. Hemorragia masiva por complicaciones de un aborto clandestino. La ambulancia no llegó a tiempo. Hora de la muerte: 04:47 a.m. Armando se quedó inmóvil. No dijo nada. Solo escuchó. Yo me senté de golpe en la cama, el corazón latiéndome en los oídos. Sabía. En el fondo, los dos lo sabíamos desde que

