Mauricio Su mirada está puesta en mis ojos y el nerviosismo que siento en sus manos la delata, y aunque sigo esperando la respuesta que tanto quiero. La verdad es que no quisiera incomodarla. —No tienes porque sentirte presionada a contestar algo que no quieres, fácilmente podemos pasar un rato agradable como un par de amigos y listo —le hago saber con una sonrisa en mi rostro. — ¡Mauricio! Todavía no has entendido que yo no puedo ser tu amiga. No te has dado cuenta de que me estoy, muriendo por ti —confiesa y sus palabras me cambian la vida. —Repíteme lo que acabas de decir Gabriela. Pero repítemelo muchas veces para darme cuenta de que no estoy soñando, y que pronto despertaré y tu no estarás aquí —le insisto con ternura. —No. no es un sueño mi amor yo te amo y lo único que quiero e

