- Buenos días, si pueden contarme qué sucede ahora con mi hija. - Problemas como siempre señorita Collins, pero esta vez escaló más – hablo el director con aire de superioridad. - Su hija tomó un collar de la mía, que tiene un diamante costoso – gritó una de las madres. - ¿Qué? Es imposible, además es una niña, no sabe de diamantes o joyas. - Pudo hacerlo por órdenes de un adulto que sepa el valor – respondió otra madre con mala intención. - ¿Me están acusando acaso? - Señorita, la niña tenía el collar – habló otra. - ¿Qué pasó amor? Explícame – se agachó viendo a su hija a los ojos, estaba asustada. - Se le cayó mami, yo lo tomé para dárselo, pero la señora me empezó a gritar. - ¿Le gritaste a mi hija? – se acercó con f

