Todos nos levantamos muy temprano y con el corazón en la boca. La abuela preparó un bolso con ropa de mamá desde ayer porque van a dejarla hospitalizada algunos días y así poder monitorear su evolución después de la cirugía, si sobrevive a ella, claramente. Papá pasa a recogernos y casi a las siete de la mañana llegamos al hospital luciendo como unos muertos vivientes, creo que nadie pudo dormir, ni mi fuerte madre que ha tratado de ignorar que la craneotomía que van a hacerle es riesgosa y se las ha estado dando de irrompible y temeraria. A ella se la llevan de inmediato para raparle la cabeza; la abuela, papá y yo nos quedamos equipando la habitación que le asignaron para que no le falte nada. Hacemos videollamada con Tobías que tiene unas enorme ojeras, imagino que el pobre tampoco hab

