PARTE 2 Bajo del techo tan rápido que caigo mal y mi pie derecho se dobla, de inmediato siento una fuerte tensión en el tobillo y un chillido se me escapa. Aún así la adrenalina del momento me hace reaccionar, llamamos la atención de muchísimas personas porque tenemos unas cuantas miradas en nosotros y en el tipo calvo que ya casi nos alcanza. Abro la puerta del auto y me meto allí, Cy hace lo mismo. —¡Arranca, arranca, arranca! El rubio se desespera tanto que las llaves se le caen en el suelo del vehículo y yo lo maldigo por ser tan torpe. Por suerte, los seguros de las puertas se bajaron en cuanto nos encerramos aquí adentro. —¡Nos van a matar por tu culpa! Y el sujeto de la calva estampa un golpe contra la puerta del piloto. —¿Mi culpa? ¡Fue tú idea! —¡Tú le escupiste la cabeza,

