Mamá se ríe del chiste de papá, miro a la abuela aburrida. El mismo cuento sin gracia de siempre, lo estoy escuchando desde que tengo diez años y parece que soy la única a la que ya no le causa risa. Ruedo los ojos medio divertida por la ausencia de chiste. —¡Y yo le dije: No lo permito! —finaliza. Y mamá se estortilla de risa. Ay Diosito. Sonrío de lado. —¡Que malo eres, papá! Ya eso no da risa. —Oh, pequeña. No tienes sentido del humor. —se detiene. La abuela se ríe, estamos los tres sentados en la sala bebiendo café. Se supone que esta iba a ser la charla de anuncio sobre el supuesto tumor de mamá. Pero ya ven que nos desviamos, los humanos solemos dar vueltas cuando el miedo por aceptar las cosas nos agobia. —Mamá tiene un tumor cerebral. —Lo escupo sin rodeos. —¿Qué? —la abu

