YO CONTROLO EL JUEGO. Capítulo Cómo ordene, señor No pude pegar un ojo en toda la noche. Bueno, en lo que restó de la noche, porque no conseguía pensar en otra cosa que la propuesta de Santino: ser su sumisa, pero en qué consistía básicamente lo que pedía. Él había sido claro conmigo. Le debía mucho dinero y de alguna manera tenía que pagarle. Para ser sincera, tengo una excitación en el cuerpo que no me sale explicar en palabras y no solo en lo s****l. Este hombre me despierta tantas cosas juntas que ahora que tenía la oportunidad de tener algo íntimo con él estaba aterrada. Y me pasó lo mismo que con el diputado. La culpa. No es lo mismo tener sexo porque hay una atracción entre ambos, a tenerlo porque mi cuerpo es la paga y eso es lo que me atormenta. No soy una prostituta

