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788 Palabras
El sol estaba de bajada cuando Emilia, en un remolino de ideas, se fue pa' casa. Hablar con su marido le dejó un regusto agridulce. Camilo y todo lo que se largó esa mañana seguían retumbando en su mente, una montaña rusa de sentimientos que la tenían en jaque. Cuando entró al departamento, las sombras largas por el atardecer pintaban el lugar. Estaba más callado que de costumbre, como si cada rincón guardara su propia historia. Emilia se dejó caer en el sofá, envuelta en el eco de sus propios pensamientos. De repente, el teléfono vibró, interrumpiendo su trance. Era un mensaje de Camilo: "¿Qué tal estás?" Se tomó un minuto para responder, buscando las palabras justas. "Mezclada, pero bien. Necesito tiempo para ordenar todo." La respuesta no tardó: "Entiendo. Tranqui, estoy acá si querés hablar." La tarde se escapaba, dejando una estela de incógnitas. Emilia se sumergió en sus recuerdos, tratando de darle sentido al vendaval emocional que le cayó encima. Los minutos se estiraban mientras el día se esfumaba. Estaba entre la necesidad de afrontar la posta y las ganas de tirarse al sosiego de antes. El silencio en el lugar se volvía una locura, cada tic-tac del reloj era como un llamado a hacer algo. Se mandó a duchar, a buscar algo de paz en medio del quilombo emocional. Con el vapor llenando el baño, pensaba en todo lo que pasó con Camilo, las confesiones y el quilombo de sus sentimientos. El agua calentita fue su escape momentáneo, un lugar donde podía pensar más claro. Cada gota que caía parecía llevarse un poco del despelote emocional que le revolvía la cabeza. Cuando salió, envuelta en la toalla, el celular volvió a sonar. Esta vez era su marido, con un mensaje más largo. "Emilia, necesitamos charlar. Entiendo que la cosa está picante, pero no quiero tirar todo por la ventana. Dale, demos una chance a nuestro matrimonio." Emilia se quedó pegada a la pantalla. Las palabras del marido le daban vueltas en la cabeza, peleando con todo lo que sentía. El reloj marcaba las horas, cada latido parecía un recordatorio de que el tiempo no paraba. La tarde se convertía en noche y Emilia tenía una decisión pendiente, una encrucijada que definiría su vida. Entre suspiros y pensamientos revueltos, Emilia se dio cuenta de que no podía seguir esquivando la posta. La próxima llamada, la próxima decisión, iba a ser el paso que marcara su futuro.¡Claro, aquí tienes una versión más informal y conversacional! --- La oscuridad empezaba a reinar en la ciudad cuando Emilia, toda en sus cosas, se preparaba para ver qué onda con lo que venía. El depto estaba en puro silencio, solo se escuchaba el zumbido de la lámpara de noche. El celu pitó con un mensaje de Camilo: "¿Qué onda? ¿Charlamos?" Emilia se quedó viendo la pantalla, con un nudo en la garganta antes de contestar: "Acá estoy. Necesito hablar con vos." El teléfono sonó, era Camilo llamando. Emilia tomó aire antes de atender. "¿Todo bien, Emilia?" "No sé, Camilo. Me siento re enredada entre lo que fue y lo que siento ahora", soltó Emilia, re temblorosa. "Te entiendo. Es un lío para los dos. Pero, ¿qué onda con tu matrimonio?" preguntó Camilo, re preocupado. Emilia titubeó antes de responder. "Ni idea, posta. Estoy re confundida. La llamada de mi marido, lo que me dijo... me hace dudar de todo." "Emilia, sea lo que sea que elijas, asegúrate de que sea lo mejor para vos. No puedo decirte qué hacer, pero te banco, viste", dijo Camilo re tranqui. Hubo un silencio mientras ambos pensaban en sus propias movidas. El reloj seguía marcando los segundos, recordándoles que el tiempo no se detenía. "¿Y vos, Camilo? ¿Qué onda con vos?" preguntó Emilia, rompiendo el silencio. "Estoy re confundido, Emilia. Lo que siento por vos es posta, pero esta situación es heavy. No quiero sumar más lío a tu vida", soltó Camilo, re sincero. La puerta sonó en el departamento. Emilia se quedó en shock y se paró para ver quién era. Era su marido. "Emilia, necesitamos hablar", dijo él re urgente. Emilia miró el teléfono y después a Camilo, re sorprendida y confundida. "Es él. Está acá." "Emilia, hacé lo que sentís que es correcto. Voy a estar esperando tu llamado, sin importar qué pase", dijo Camilo antes de cortar. Con el corazón en la boca, Emilia se preparó para una charla complicada con su marido. El destino la estaba poniendo a prueba una vez más, en una situación re embolada. La noche se venía encima, sin muchas respuestas y con banda de incógnitas, mientras encaraba la puerta pa'l desenlace.
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