— Bastian tranquilízate, puedo ir a casa yo sola – lo miro – Y si te sientes mejor me llevaré a Tomas. — Está bien – suspiro – En serio lamento mucho irme, pero me necesitan en la estación. — El trabajo nunca acaba – dijo Aradia. — Yo me aseguraré de que llegue con bien – dijo Tomas. — Gracias – se acercó a su novia – Cualquier cosa que pase, así sea la mínima llámame y estaré rápido aquí. — No pasara nada – lo miro – Exagerado – bufo. — Soy precavido – le dio un beso en los labios – Te amo. — Yo también – le sonrió y vio cómo se iba. — Bien me voy, tengo cosas que hacer – dijo Tomas – Adios Vev, adios bodoque. Gen sonrió y entró a casa, sabía que le esperaba una larga conversación con sus padres. — Vamos, comiencen con su interrogatorio los conozco – dijo Gen – Hablen. — ¿Lama

