Al otro día, escuchan el sonido del timbre y se despiertan. – ¿Quién sera? –No tengo idea. El baja de la cama y hace todo un recorrido hasta ir a la puerta. – ¿No crees que es un poco temprano? –Ay no exageres, son las doce de la noche. –Dijo Aldana. –Aparte quiero pasar un rato con ella, aunque mucho no me conozca. La hace pasar. – ¿Esta todo? –Si. –Contento. –Recordó el día que nos conocimos. – ¿En serio? Buenísimo, yo estaba asustada por lo que podía pasar. –También, ayer un poco fue duro, recordó el día del accidente, se siente culpable por Facundo. –Ella no tiene nada que ver con lo que paso con ese loco, cuando se acuerde todo, va a pensar otra cosa. – ¿Por qué lo dices? –Quería saber. Ella hace una mueca y suspira. –La sobrinita, esta hablando mal de ella en todos los

