– ¿Entonces no quiere que la lleve hasta donde se van a ver?
–No, viene a la casa. –Seria.
El asiente y besa su mano.
–Nos vemos más tarde señora. –Agarrando su mano.
Da un paso hacia atrás y Marcos lo agradeció, sentía que la quería besar y no sabía si se podía controlar.
–No se olvide de venir temprano para la cena. –Traga saliva.
–Lo se, ahí estaré.
Ella asiente y Marcos se aleja.
Diana lo miraba irse y cierra los ojos.
–No te puede gustar ese hombre. –Aterrada.
La puerta del garaje se abre y ve a su marido entrar en el coche.
– ¿Qué haces acá, amor?
–Nada, estaba hablando con Marcos. –Seria.
–Pero no esta aquí.
–Recién se fue, pensaba que lo habías visto.
–No, no lo vi. –Le da un beso en los labios. – ¿Te fue bien?
–Si, por suerte el día fue muy cómodo. –Hace una sonrisa forzada.
– ¿Qué te parece si nos vamos a cenar a la noche? Nos merecemos una linda noche.
– ¿Te parece?
–Claro, salvo que estés ocupada.
Era una buena idea para mantener su mente en otro lado, un poco de aire no le iba a hacer nada.
–Esta bien, vamos a cenar después.
–Así me gusta, quiero que te pongas ese lindo vestido que te regale.
–Podría ser, después veo que me pongo.
Salen del garaje y escuchan el sonido del timbre.
– ¿Quién será? –Pregunta.
–Es Aldana, ahí le abro.
Camina hasta la puerta y se saludan.
–Pasa. –La hace pasar.
Caminan hasta la sala y se sientan.
– ¿Queres algo para tomar?
–No gracias, estoy bien, ¿Cómo te fue con tu chofer?
Ella le hace un gesto para que se calle.
–Esta Facundo en la casa, habla bajito.
–Ay bueno. –Se ríe. – ¿Cómo te fue? No te hagas la tarada.
–No lo se. –Seria. –El solamente hace su trabajo.
–Hablando en serio, ¿estas bien? –La mira.
Diana suspira.
–Me estas preguntando algo que sabes cual es la respuesta, estoy bien, como siempre.
–Diana, hable con Ramiro, el director y me dijo que estabas muy rara.
–Es porque me equivoque, no pasa nada.
–A vos te esta pasando algo y no me lo estas diciendo, dale somos amigas.
–Es que no se que me pasa. –Pone sus manos en la cara. –No lo se, es algo que me esta pasando en el momento.
– ¿Qué cosa?
–Nada, es una estupidez. –Se arrepiente.
–Yo algún día lo voy a saber.
Marcos estaba en la ciudad y con la plata que tenia en el bolsillo, aprovecho para comprarse algo de ropa y lo que necesitaba. Ahora estaba en la cafetería y el se sentía absurdo. La reacción que había tuvo, tenia tantas ganas de besarla, no podía creer que se sentía atraído por una mujer casada.
–Sos un estupido, Marcos. –Piensa. –No te puede gustar esa mujer. –Culpándose. –Es linda pero hay otras mujeres que están solteras. –Cierra los ojos. –Pero solamente me siento atraído por ella. –Se agarra la cabeza. –Estas muy loco.
–No se lo ve muy bien a mi estrella.
Marcos mira a ver quien era, Pablo estaba al frente de el.
– ¿Te pasa algo?
–Nada. –Serio.
–Con esa cara que tenes, pienso que estas mintiendo. –Se ríe. –Animo, cambia esa cara, ¿Cuándo pasas por el club? Mira que mañana tenes la pelea y solamente entrenaste dos días en la semana.
–No se, capaz mañana.
–No me abandones ahora.
–No lo voy a hacer. –Suspira.
–Te espero mañana, el contrincante del sábado es más difícil que la otra vez, te quiero fuerte y concentrado.
El asiente.
–Va a salir todo bien, Pablo.
–Lo se pero no quiero que pongas primero como tu prioridad a tu otro trabajo.
– ¿Qué tiene que ver con todo esto? –Confundido.
–Porque eso te tiene así, ¿o me equivoco?
Marcos traga saliva.
–En realidad no…–Sincero. –No se que me pasa, conocí a una mujer.
Diana y Aldana estaban en la sala cuando Facundo se acerca, ellas quedan en silencio.
–Hola Aldana, hace mucho que no te veía. –La saluda.
–Hola, si hace mucho que no venia. –Sonríe. –Aproveche que tenía un poco de tiempo.
–Y nosotros a la noche vamos a aprovechar esta noche para salir a cenar. –Acaricia su hombro.