Mathías me llevó a casa lo más rápido que pudo por culpa de mis apuros, y ya estamos aquí al frente de la misma alistándome mentalmente a lo que quizá se venga. —¡Gracias! — Todo bien, mañana vengo por ti. —¡Como olvidarme! Mañana correrá sangre. Sin cruzar más palabras nos despedimos y Mathías se fue en su camioneta. ¿Ahora que haré? Me hablo a mí mismo mientras camino por el jardín ¿entro sin hacer ruido o entro normal como si nada pasara? Saco mi llave del bolsillo y abro la puerta silenciosamente para poder entrar, cuando abro la puerta y dispuesto a dar mi primer paso adentro veo a mi madre sentada en el sofá con su mirada cegadora y ya casi paranormal retorciendo su cuello como película de terror, peor que la chica del "Exorcista" —¿Por qué llegas a esta hora?—me pregunta c

