CAPITULO LIV. Scarlett. Con ayuda de Terrence me subí al auto y a lo lejos escuche el llanto histérico de un niño, ese era mi bebé llorón. Me dieron ganas de salir del auto y cargarlo para que se calme pero no tenía fuerzas, solo quería llegar al hospital y comprobar que mi tío está bien. No escucho nada más, solo me concentro en nosotros yendo a la clínica y rogando al cielo que no me quiten a mi tío, recuesto mi cabeza en el asiento y recuerdo como había estado hablando últimamente, como sentía esa punzada en mi pecho, como sus ojos reflejaban una tormenta inminente y como se estuvo guardando tantas cosas y cargándose mis problemas. Eso me frustra porque sé que si lo hubiésemos hablado, lo hubiésemos apoyado y él no se hubiese sentido tan cargado pero no podemos regresar e

